SALUD Y BIENESTAR

Leishmaniosis en perros: también peligrosa en otoño

La leishmaniosis en perros provoca en nuestra mascota múltiples síntomas y afecciones. Es una enfermedad que puede llegar a ser grave para muchos perros en los que, si no se tratan, podría tener consecuencias nefastas para los mismos.

Debes saber que la transmisión de Leishmania se produce por la picadura del flebotomo, un insecto similar al mosquito que actúa como vector, y que vive en climas cálidos y húmedos. Por ello las zonas templadas y tropicales son las más favorables para su desarrollo.

Si bien en España el Mediterráneo era la principal zona donde proliferan casos de leishmaniosis en perros, actualmente y debido al cambio climático, la posibilidad de enfermedad se ha extendido prácticamente a todo el territorio español y, de hecho, la infección por Leishmania en los perros se ha demostrado en todas las Comunidades Autónomas de España, incluyendo las provincias situadas más al norte.

A ello hay que sumar que los flebotomos comienzan su actividad en primavera, se prolongan durante el verano y llegan a su máxima actividad en otoño. De esta forma, el otoño se presenta como la estación del año más peligrosa para el contagio de la enfermedad en perros.

¿Cómo detectar la leishmaniosis en perros? Un perro apático, con síntomas como la caída del pelaje, fiebre, adelgazamiento, pérdida de apetito, vómitos y diarrea o dificultades para caminar, entre otros, podría ser indicativo de que nuestro perro ha contraído la enfermedad. Ante el mínimo síntoma recomendamos acudir al veterinario. Nadie mejor que él para establecer un diagnóstico y tratamiento adecuados, aunque (como reza el dicho) siempre es mejor prevenir que curar.

¿Cómo prevenir la leishmaniosis en perros?

No hay mejor tratamiento que la prevención. Por ello, es fundamental proteger a tu perro contra las picaduras de flebotomos, gracias a antiparasitarios o productos adecuados como Frontline Tri-Act.

Frontline Tri-Act se presenta en pipeta, cuenta con garantía veterinaria, y es eficaz no solo contra las picaduras de pulgas y garrapatas, sino que también consigue matar y repeler al flebotomo transmisor de la Leishmania. Su uso es mensual, por lo que con una sencilla aplicación (en la zona del cuello) cada cuatro semanas conseguiremos mantener a nuestros perros protegidos durante todo el año.

Frente a lo que se suele pensar, lo adecuado es no interrumpir el tratamiento en ninguna época del año. Aunque el verano y el calor hayan pasado, nuestro perro sigue expuesto a las picaduras de todo tipo de bichos, razón de más para protegerle y evitar enfermedades poco deseables.

Descubre en Frontline cómo cuidar a tu mejor amigo peludo y prevenir la leishmaniosis en perros.

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